31 enero 2026

¿Para qué sirve?

Para que se usa la IA
Hay muchas quejas sobre la inteligencia artificial por estos días; la mayoría son de gente que —igual que yo— conoce el proceso muy superficialmente y la ha estado probando para asuntos triviales como manipular imágenes o hacer preguntas más o menos descabelladas, esperando respuestas geniales.

Como dije, yo también tengo una comprensión muy superficial y confusa sobre los grandes modelos de lenguaje, los agentes y todo lo demás, cosas que apenas entiendo. Pero cada vez que aparece alguna novedad tecnológica accesible, lo primero que me pregunto es: "¿para qué diablos me puede servir esto a mí?".

¿Para qué me sirve un computador?
Recuerdo que desde mediados de los años 70 me entusiasmé mucho con la programación. En 1979 tuve acceso por primera vez a manipular un RadioShack TRS-80; arruiné un programa, borré mucha información y comprobé en primera persona eso de que "echando a perder se aprende".

Al dueño del computador, un industrial ariqueño, no le debe haber hecho ninguna gracia, pero me arranqué a tiempo y tuve la suerte de no volver a verlo hasta muchos años después, cuando ya se le había pasado el enojo.

En 1981, creo, Gabriel Abusleme me prestó un computador Casio FX-9000P para llevarlo a mi casa y que viera qué se podía hacer con él para una exposición que habría en Arica con empresas de todo Chile. Hice unos programitas muy simples que mostraban curvas moviéndose por la pantalla, cosa que causó sensación.

Ya me había convertido en vendedor comisionista de esos exóticos juguetes y recién entonces apareció mi gran problema: ¿para qué le podría servir a alguien? Cada máquina costaba como 3.000 dólares, si mal no recuerdo, y nadie iba a gastar esa plata para ver el maldito dibujo moviéndose en la pantalla.

Bueno, le encontré utilidad haciendo programas de inventarios y cuentas corrientes, que cubrían una necesidad muy importante en la Zona Franca y el comercio local.

Después fui haciendo variantes de esos programas para tribunales, la cárcel y varias otras aplicaciones: todas eran básicamente el mismo programa de inventario o cuentas corrientes con algunas modificaciones.

Gracias a eso comí y tomé muy bien durante más de diez años. Además, cumplí con lo que entonces era el sueño imposible de mi vida: viajar por todo el mundo sin sacar un peso de mi bolsillo. Todo gracias a que encontré para qué sirve.

¿Y para qué me sirve Internet?
Después apareció Internet, que al principio era extremadamente lenta, cara y rudimentaria. Las aplicaciones como Archie, Gopher y otras por el estilo no eran lo más atractivo del mundo. De nuevo tuve que pensar: "¿y esto, para qué me sirve?".

Entonces me encontré con los servidores de Usenet y los Newsgroups, que fueron mí fuente de entretención, aprendizaje y me permitieron conocer a innumerables amigos; con varios de ellos nos seguimos frecuentando en este Templo del Ocio: Wilson, Triministro, Sigfridus y otros más que se asoman de vez en cuando.

Las News no solo me dieron entretención y amistades, también me trajeron plata y aventuras de esas que no se pueden publicar pero tampoco olvidar. Estuve por allá desde 1998 hasta 2021, nada menos que 23 años si la cuenta no me falla. Encontré al fin para qué servían.

¿Y la Inteligencia Artificial?
A mediados del año pasado empecé a interesarme en ChatGPT y otros servicios gratuitos de inteligencia artificial. Me parecieron interesantes, hice las típicas estupideces que hace todo el mundo y, cuando se me agotó el interés por eso, me volví a hacer la misma pregunta: "¿y para qué me puede servir esto a mí?".

De partida no era algo para entretenerme. Claro que algunos se entretienen haciendo memes y cosas por el estilo, o experimentos lingüísticos tontos para "ver qué responde", pero a eso ya no le veo ninguna gracia; no tardé nada en aburrirme.

Sin embargo, al igual que las veces anteriores, de manera casi natural le he ido encontrando utilidad. La más obvia es que me sirve cada vez más para escribir en el blog. Cuando tengo que mostrar algún dato que no recuerdo, le pido que me lo recuerde citando la fuente.

Cuando tengo ideas dispersas, le pido que las organice y les dé una forma lógica. Gemini —que es lo que estoy usando— no es bueno para redactar, pero sí es rápido y eficiente en organizar ideas dispersas; también me sirve mucho para eso.

Además, me ha eliminado un gran dolor de cabeza: los errores de tipeo, ortografía y sintaxis. De un tiempo a esta parte, las entradas que estoy publicando salen mucho más limpias gracias a mister Gemini, mi coautor.

También la uso para que analice mis datos de alimentación, ejercicios, patrones de sueño, presión arterial y cosas así. No confío ciegamente en esos informes --los tomo con un granito de sal-- pero me da algunas ideas generales rápidamente. 

Ah, y para ayudar con escritos legales también es espectacular, hice una contestación de demanda excelente con Gemini, el abogado quedó turulato al leerla.

Para qué no sirve
 Lo que tengo claro es que no sirve ni hay que usarla para pedirle que emita juicios o que haga análisis profundos; incluso los datos que presenta muchas veces son simplemente falsos, siempre hay que corroborarlos antes de usarlos para nada.

Encontré este interesante artículo de Víctor Unda, de la Universidad del Estado de Washington y, si no recuerdo mal, amigo de los años de Usenet. Allí Víctor plantea que la IA es algo hecho para simular el razonamiento, pero no es capaz de emitir juicios propios, mucho menos basados en valores éticos.

El problema es que ha sido creada como un negocio y, como tal, muy pocas veces admite que no puede responder una pregunta; tiende a contestar siempre, aunque sea solo una mentira creada por proximidad estadística de las palabras en la frase de respuesta.

Eso es lo que llaman "alucinaciones" de la IA; yo lo llamaría más bien mentiras. Igual que las personas que cuando les preguntas por una calle y no la conocen, te contestan cualquier cosa con tal de no quedarse callados.

En resumen, poco a poco estoy encontrando para qué me sirve, a ver si con el tiempo me sirve para ganar plata como pasó con la programación y con Internet.

Por mientras, mi socio y coautor mister Gemini ya me está pagando, al menos con unidades de satisfacción. Con sus alucinaciones y todo me ayuda bastante a escribir estas tonteras. En una de esas mi socio y coautor tal vez me traiga un par de lucas, en un lejano futuro tal vez. Veremos, nunca se sabe.

P.D. A propósito de off-topic, acaba de llegar mi estimación étnica actualizada a partir de mi prueba de ADN. Se supone que cada vez se hace más precisa porque calcula con mayor número de datos; esta vez quedó así:

  1. Español, Catalán y Vasco: 48%
  2. Balcánico: 16.8%
  3. Chileno: 11.8%
  4. Portugués: 8.1%
  5. Europa Oriental: 6.9%
  6. Sur de Centroamérica: 5.2%
  7. Sardo: 1.3%
  8. Germánico: 1.2%
  9. Griego y Albanés: 1.1%

No hay grandes novedades y concuerda bastante bien con los datos genealógicos que tengo en el árbol.

30 enero 2026

Refrito: reflexión medio estúpida en un momento de ocio


(Publicado originalmente el 18 de noviembre de 2010)
Las cosas nunca salen como uno espera, pero al final, de alguna manera todo se arregla. Cuando yo tenía unos 17 años y estudiaba en el Liceo de Ancud tenía todo planificado: me iba a estudiar ingeniería electrónica en la Universidad Santa María y después volvería a Ancud, trabajando en Entel me codearía con la aristocracia local, me engrupiría a las minas y con eso sería feliz comiendo perdiz. No pasó nada de eso, excepto lo de la electrónica que cuando terminé de estudiar ya no me interesaba. Que cosas.

Nada ha salido como pensaba. En la universidad yo soñaba con viajar al oriente y dejar a todas las minas impresionadas con mis historias. Claro que viajé, pero apenas llegué de vuelta y trataba de contar algo las mujeres encendían la alerta de aburrido, en realidad querían hablar sobre ellas y que yo las escuchara impresionado, no necesitaba viajar para eso.

Pensé que siendo gerente de una empresa, con capacidad para contratar y despedir, las minas se me iban a insinuar para conseguir trabajo a cambio de cuchi-cuchi, tampoco. Y para que hablar cuando empecé a hacer clases y pensaba que tal vez por una buena nota... mucho menos. Nada funciona como uno espera.

En cambio yo siempre fui un convencido que iba a vivir solo y auto suficiente. Mi peor pesadilla era convertirme en un hombre de familia, de esos macabeos que andan alabando a su mujer y hablando de sus hijos como si fueran unos pequeños Einstein. Y acá estoy, no vivo solo, ni mucho menos autosuficiente, con la Pilar llevamos como 30 años juntos -ya perdí la cuenta- y efectivamente, soy un family guy. Que diablos, lo único que me falta es convertirme en un maldito macabeo y empezar a hablar maravillas del Tomás Jr.

En todo caso he tenido toneladas de buena suerte, un amigo me dijo hace un tiempo que le asustaba que todo le estuviera saliendo tan bien, a mi no me asusta pero -a veces- no deja de preocuparme. Pensándolo bien he tenido de todo, menos plata.

29 enero 2026

Qué hacer cuando te sobra la plata

Me quedé picado cuando Marcelo me dijo que había hecho un mal negocio guardando los dólares. Saqué la cuenta de nuevo y pienso que hice un negocio bastante bueno, pero ese no es el punto de esta entrada, sino contarles un poco la experiencia por primera vez en mi vida como ahorrador.

En realidad toda mi vida he ahorrado, aunque sean cantidades ridículas, pero nunca antes había tenido más plata de la que puedo gastar, como me pasó cuando recibí la herencia del McDonnell y empezó el problema de qué hacer con eso.

Desde el principio mi idea fue usar todo en arreglos para la casa y guardar una cola como reserva de emergencia. Hice muchos arreglos a la casa pero ¿qué sentido tiene guardar esa plata? 

Si me enfermo no estoy dispuesto a gastar un peso en médicos o medicinas; cuando hay que ir, hay que ir, incluso para el otro mundo. Así es que, después de dar unas vueltas al asunto, decidí que tengo que gastarme eso en más arreglos para la casa.

Bueno, esto me trajo a la mente el problema de alguien que tiene más plata de la que puede gastar. Incluso un muerto de hambre como yo puede tener ese problema si es ordenado con la plata. Es un asunto interesante eso de qué hacer con la plata, veamos.

La balanza
El concepto fundamental que casi todos conocen —o al menos intuyen— es cuando sopesamos las ganancias y la seguridad. No es una ecuación porque tienen dimensiones distintas, pero es claro es que a mayor seguridad menos ganancias y viceversa.

Ahora, las ganancias nunca son infinitas ni seguridad jamás llega a ser completa, así es que nos movemos dentro de un rango de lo que consideramos "aceptable". Esa es una decisión absolutamente personal y nadie, aparte de uno mismo, puede decir si esa decisión es buena o mala.

Decidir cuánta seguridad necesitamos es probablemente la decisión más importante que tomamos en cualquier decisión financiera; obviamente siempre esperamos que las ganancias sean el máximo posible.

Para cualquier suma que tengamos, la alternativa más rentable es hacer un negocio. Esto es especialmente cierto en negocios muy pequeños como vender sándwiches en oficinas, almuerzos para llevar, delivery y cosas así con las que se obtienen rendimientos del 100% o más con inversiones mínimas.

Pero en finanzas todo tiene su contraparte: los negocios nos exigen que trabajemos y son casi siempre la alternativa más riesgosa. Si el capital es muy chico las ganancias pueden ser ínfimas. Y se puede perder todo con gran facilidad; no más del 10% de los negocios pequeños alcanzan los cinco años sin quebrar. Y por eso existen:

Los intermediarios
Estos son los bancos y los administradores de fondos de terceros de toda clase y siguen estrictamente el principio de la balanza: mientras más seguros menos ganancia, al extremo de que muchos bancos ofrecen cuentas en dólares por las que no pagan intereses, solo los custodian.

También existe un universo de "fintech" y plataformas digitales que ofrecen el oro y el moro para cuidarte el dinero. No se las recomendaría ni a mi peor enemigo, al menos a mediano y largo plazo. Y aquí viene el otro factor fundamental de las finanzas:

El tiempo
El tiempo es en cierto modo un complemento del riesgo o falta de seguridad. Mientras más tiempo pasa, menos segura está nuestra plata, incluso si la tenemos guardada en la casa o en un banco muy sólido. También está relacionado con otra cosa muy importante que es la liquidez: la capacidad de gastar la plata instantáneamente, sin ninguna demora.

Aunque los bancos a veces quiebran y se pierden todos los depósitos —algo que ha pasado en Chile muchas veces—, eso no es algo tan frecuente como para asustar a la gente, y dan a las personas una razonable sensación de seguridad.

Comprando seguridad
Por eso los bancos ofrecen "congelar" tu dinero durante 30, 60, 90 o más días en depósitos a plazo o algún instrumento por el estilo, ofreciendo un interés al final del período. En Chile, afortunadamente existe la UF, que es un índice que refleja la inflación, y eso simplifica mucho las cuentas.

Nada es gratis, los milagros no existen en finanzas; ningún negocio es bueno o malo por sí solo y esto se aplica especialmente a las decisiones financieras. Esos son los fundamentos básicos: seguridad, ganancias, tiempo o plazos.

El sesgo psicológico
Pero además todos tenemos un sesgo insuperable, que es la tendencia a creer en los milagros, o sea, que podremos encontrar alguna inversión que sea segura y con grandes ganancias. No es que esas inversiones no existan, sino que es imposible que un ser humano las encuentre por medios racionales.

En esa incertidumbre se basa todo el flujo económico, porque si existiera alguna forma de ganar siempre, el tipo que supiera esa receta se apoderaría de toda la riqueza del mundo. El sesgo de todos nosotros es creer que existe esa receta, aunque racionalmente no lo reconozcamos.

Hay algo curioso: en casi todas las cosas que pasan en el mundo, la seguridad tiene un premio y el riesgo un castigo. El que corre por una autopista muy transitada con los ojos vendados no puede esperar nada muy bueno.

Pero en las finanzas ocurre todo lo contrario: las decisiones más absurdas, estúpidas e improbables son las únicas que producen ganancias gigantescas, mientras que las más seguras normalmente no producen nada. El lucro es el premio que recibe el que toma grandes riesgos.

Finanzas personales how-to
Ese era el nombre inicial de esta entrada, pero lo que escribí es solo una parte de las finanzas personales; incluso no es la parte más importante.

Porque me he centrado solo en el gasto, y el principio fundamental de las finanzas personales es que para enriquecerse existe otra balanza con dos factores: se pueden incrementar los ingresos o disminuir los gastos y ahorrar. En este caso es más sencillo porque ingresos y gastos están en las mismas dimensiones (dinero).

Entonces se puede hacer una u otra cosa e incluso ambas a la vez, lo que no es posible es hacerse rico ahorrando. Aquí también tienen mucho que ver las elecciones personales, miren:

Si alguien es muy ambicioso y le interesa ganar cada vez más dinero, no tiene otra alternativa que aumentar los ingresos, porque nadie se ha hecho rico ahorrando. Tiene que estar dispuesto a trabajar mucho y arriesgar mucho más, cambiando vida por plata.

En cambio, si se trata de un vago sin ambiciones como yo, un amarrete que disfruta de vivir con lo mínimo optimizando lo poco que recibe y gastando con cuentagotas, su alternativa es aumentar los ingresos un mínimo pero ahorrar lo máximo.

Los dos enfoques son igualmente buenos, mientras se disfruten. Yo la vida del amarrete la he disfrutado enormemente e incluso me he enriquecido bastante en proporción a como estaba cuando partí: he pasado de indigente a la clase media baja. ¿Qué más podría pedir?

P.D. Ojo con J.D. Vance y Rubio, acuérdense nomás.

28 enero 2026

¿Hace falta un ICE en Chile? ¿Y un CECOT?

Me llamó la atención ver a un tipo que en redes sociales decía que "lo que hace falta en Chile es un ICE". En un comentario reciente leí una opinión parecida y también he escuchado o leído varias veces eso de "lo que hace falta en Chile es un Bukele".

Como opinar es gratis y se pueden decir las barbaridades más grandes sin sufrir consecuencias, no son pocas las personas que afirman convencidas estas cosas.

Se trata normalmente de gente superficial e ignorante, que primero habla y después piensa. Algunos ni siquiera piensan. Muchas señoras histéricas, Mussolinis de bolsillo y gente así, pero también alguna gente común, furiosa por el wokismo.

Porque esto no es otra cosa que una reacción histérica, irracional, contra los excesos de varias décadas de predominio de la ideología woke en que terminó convirtiéndose la socialdemocracia.

Yo vengo escribiendo hace como 20 años de la decadencia socialdemócrata y el peligro de que sea reemplazada por ideas fascistas. Porque no olvidemos que la socialdemocracia se consolidó como hegemonía como una reacción contra el fascismo.

Y ahora que está en pleno declive, están asomando de nuevo las ideas fascistas, el culto al "hombre fuerte" que en su época llevó a Mussolini y a Hitler al poder. Se está repitiendo el ciclo completo y espero que se imponga la decencia y no aparezca un nuevo fascismo como pasó en los años treinta.

Pero en fin, ese es el contexto que explica de dónde salen estos brotes fascistas, no solo en Chile sino en todo el mundo; es un peligro que flota en el espíritu de los tiempos. Menos mal que el recuerdo del nazismo es relativamente reciente, por lo que esta vez la cosa no será tan fácil.

El ICE fue establecido por George W. Bush, que buscaba unificar el control de fronteras, la seguridad nacional y la aplicación de leyes migratorias bajo un solo mando para "conectar los puntos" ante posibles amenazas terroristas.

Se originó con la ley de Homeland Security de 2002, aunque algunos temieron que podría ser mal utilizado por los enormes poderes que tenía. Sin embargo, en los gobiernos de Bush, Obama e incluso en el primer gobierno de Trump, se usó con mesura y fue bastante eficiente.

El problema empezó con el segundo gobierno de Trump, que entró al poder carcomido por el rencor y la necesidad de revancha; comenzó a usarlo como arma política personal, enviando fuerzas del ERO (Enforcement and Removal Operations) a los estados con gobernadores opositores para ejercer acciones intimidatorias y desestabilizantes.

A diferencia del FBI y la CIA, que son las otras dos grandes organizaciones con capacidad operativa, el ICE es muy nuevo y no tiene una burocracia consolidada que actúe con independencia de la política, por eso Trump ha podido usarlos como la guardia pretoriana de los emperadores locos.

En contraposición, cada ciudad tiene sus policías y cada estado tiene su Guardia Nacional que depende del gobernador, mientras que el ICE depende directamente de los caprichos y el humor de Trump; no pasa por ningún filtro.

¿Un ICE en Chile?
Hacer una policía migratoria especial, con equipamiento de guerra y dependiente directamente del presidente de turno, requeriría de cambios importantes y traería enormes peligros para la institucionalidad del país.

Crear un "ICE chileno" obligaría a modificar la Ley Orgánica de la PDI o crear una nueva institucionalidad bajo el Ministerio de Seguridad Pública. Si ya existen problemas y descoordinaciones entre PDI y Carabineros, un nuevo organismo con competencias superpuestas multiplicaría estos problemas.

Otro problema es que en Chile existe un Estado de derecho con habeas corpus, que es uno de los pilares fundamentales de toda ley civilizada, así es que no sería factible que un ICE expulsara por sí solo a extranjeros ilegales sin pasar por tribunales. El habeas corpus no es negociable.

Un tercer problema es que Chile —a diferencia de Estados Unidos— no tiene el poder para expulsar a extranjeros ilegales si su país de origen no ha querido recibirlos, como es el caso de los venezolanos.

Kaiser sugirió que se internaran en campamentos como en algunos países de Europa (creo que Grecia y algún otro); a mí me cae bien Kaiser y espero que sea presidente en el futuro, pero esa idea es la estupidez más grande que le he escuchado.

Solo a alguien muy tonto se le podría ocurrir sacar a los ilegales que están trabajando y produciendo riqueza para alimentarlos y mantenerlos en campamentos cerrados; el costo de eso sería astronómico. En lugar de gastar plata en estupideces, eso se debería dedicar a hacer mejores cárceles.

Esos son algunos de los problemas, pero también hay un peligro enorme en la creación de una fuerza paramilitar que dependa directamente del Ejecutivo. Si llegara un demente a La Moneda —y ya han llegado unos cuantos, incluyendo al "merluzo"— nos podemos ir despidiendo de la democracia.

¿Y un CECOT?
A esa idea yo sí le veo algún sentido; creo que todos los chilenos decentes estamos clamando por al menos una gran cárcel totalmente diferente a las del actual sistema penitenciario, que constituye uno de nuestros principales problemas.

Claro que las cosas se hacen bien o mejor no se hacen. Antes de intentar nada, Chile debería denunciar (es decir, retirarse) el Pacto de San José. Salirnos de ese pacto y eliminar la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos es también un anhelo de la mayoría de los chilenos.

Para darle más legitimidad al asunto se podría hacer un plebiscito que decida si nos quedamos o nos vamos. Un grupo de políticos miserables y vendidos nos metió en esa corte sin preguntarle a nadie, pero un plebiscito daría legitimidad a la salida.

El problema es que en la actualidad tenemos 62.335 "internos", como se les llama eufemísticamente a los presos, y la infraestructura es para 43.000 plazas solamente. ¿Saben cuánto cuesta cada preso encerrado? 900 dólares mensuales. Solo multipliquen: 464,4 millones de dólares al año cuesta mantener a los angelitos.

Estos números muestran el gigantesco fracaso que fue la Reforma Procesal Penal, que supuestamente iba a descongestionar las cárceles con las leyes garantistas. Al contrario: muchos más ingresaron al crimen como profesión, entrando y saliendo de manera continua por la "puerta giratoria". Esa es la explicación real.

Un CECOT en Chile es imposible; no habría cómo financiar la construcción ni mucho menos la mantención. Lo que en realidad se necesita es eliminar beneficios y bajar los costos de mantención por preso, hacer una segmentación mucho más estricta y reemplazar penas de cárcel por despojo del patrimonio en delitos no violentos.

Solo la gente peligrosa, criminales violentos y asaltantes merecen que gastemos 900 dólares cada mes en mantenerlos encerrados, y el encierro debería costar mucho menos. Los delitos económicos y de corrupción pueden ser castigados de manera mucho más eficiente y creativa; es cuestión de afinar la imaginación.

La solución italiana (Carcere duro)
Mi socio Gemini me sugiere este modelo como un estándar de oro que podría funcionar bien en Chile para la élite de los criminales especialmente peligrosos que hoy están en la Cárcel de Máxima Seguridad, o como se llame.

El objetivo principal no es el castigo físico, sino la anulación de la comunicación. Si un jefe no puede dar órdenes, la organización se debilita.

Aislamiento Total: El interno vive en una celda individual. No tiene acceso a áreas comunes ni actividades grupales con la población penal general.

Vigilancia Especializada: Los reos no son custodiados por guardias comunes, sino por el GOM (Grupo de Operatividad Móvil), una unidad de élite de la policía penitenciaria que rota constantemente para evitar que los mafiosos los sobornen o amenacen.

Restricción de Visitas: Solo se permite una visita al mes de una hora, estrictamente con familiares directos y siempre a través de un vidrio blindado interfonado. No hay contacto físico. Todas las conversaciones son grabadas.

Censura de Correspondencia: Toda la correspondencia (salvo con sus abogados) es leída y autorizada por un juez. Se prohíbe recibir revistas o libros que puedan contener mensajes ocultos.

Limitación de Bienes: Los internos tienen un límite estricto de dinero que pueden gastar y de objetos personales en su celda. El objetivo es que no puedan ostentar su poder frente a otros.

Tiempo al Aire Libre: Máximo dos horas al día, en grupos de no más de cuatro personas que son revisadas minuciosamente para asegurar que no pertenezcan a la misma organización.

¿En qué quedamos entonces?
En mi opinión, un ICE para Chile NICA; sería la estupidez máxima que traería muchos problemas e innumerables riesgos. Carabineros de Chile lo hace bastante bien, lo mismo que la PDI; creo que ningún otro país ha combatido de manera tan eficiente al crimen internacional de Colombia y Venezuela.

Para las cárceles creo que el CECOT tampoco es viable, pero algunas cosas sí pueden servir. Una vez denunciado el Pacto de San José tendríamos la libertad para establecer un híbrido del modelo italiano con la represión física y restricción de derechos del CECOT.

Tendría que ser una cárcel para unos 1.000 o 2.000 presos, no más, pero donde iría solo "lo peor de lo peor", como dijo Trump. Creo que esa es una opción que se puede implementar acá.

Y a propósito de Trump, acuérdense de lo que les he venido diciendo: ojo con J.D. Vance y con Marco Rubio, porque Trump parece que ya tiene fecha de vencimiento, lo mismo que Xi Jinping y Putin. Recuerden que las cosas buenas vienen de a tres.

27 enero 2026

Mini picadillo del miércoles 28 de enero 2026

Simulación en matemáticas
Existe una polémica antigua sobre si las matemáticas se descubren o se inventan. El gran Galileo escribió en su libro "El ensayador" esa famosa frase de "el libro de la naturaleza está escrito en lenguaje matemático", con lo que insinuaba que las matemáticas son una realidad física independiente de la mente humana.

En favor de esa idea, muchos dicen que no es lógico que un simple artificio humano explique cosas como las constantes universales, las sucesiones de Fibonacci y cosas por el estilo. En cierta manera, le atribuyen a las matemáticas una especie de cualidad mágica que está en la naturaleza desde antes que los humanos, y estos simplemente han ido descubriéndola.

Otros dicen que se trata simplemente de un lenguaje, tal como cualquier otro, inventado por los seres humanos para modelar los fenómenos que pueden percibir.

Son solo una herramienta para crear modelos, y esa exactitud que nos parece mágica simplemente refleja que es algo muy ajustado a nuestras percepciones, que no reflejan ninguna realidad objetiva; las cualidades mágicas que se le atribuyen son un sesgo antropomórfico, nada más.

Yo creo que las matemáticas se inventan; son muy potentes para hacer modelos y predicciones, pero no tienen nada mágico detrás ni representan esas supuestas verdades profundas que se le atribuyen. Creo que eso es una alucinación.

Tenemos, por ejemplo, las paradojas; las matemáticas están llenas de ellas y el mundo que observamos no es paradojal. Los fenómenos naturales no son verdaderos y falsos al mismo tiempo; aunque puedan ser indeterminados, no son paradójicos.

También hay muchas verdades matemáticas que sabemos que no son verdades en el mundo físico. Las leyes de la física funcionan perfectamente con tiempo negativo, masas negativas y otras cosas por el estilo que, hasta donde sabemos, no existen.

Leía el otro día que a las ecuaciones de Einstein les han encontrado cientos de soluciones, algunas que concuerdan muy bien con la realidad y otras que no andan ni cerca. Demostrar que algo es matemáticamente cierto no significa que sea real.

Para mí, las matemáticas son solo modelos, sucedáneos normalmente muy toscos de los fenómenos reales; un lenguaje inventado para construir modelos y jugar con ellos sin tener que meter las manos en los fenómenos reales.

Por ejemplo, podemos calcular un puente y someterlo a simulaciones numéricas, solo en el papel, sin necesidad de construir probando y ver si resiste o se cae. En ese sentido, la matemática es indudablemente útil.

Otras simulaciones
Bueno, estas tonteras, que solo dan para una discusión de borrachos en el bar, se me ocurrieron a partir del descubrimiento en YouTube de una fábrica de muñecos y muñecas a escala real en silicona. En ese video muestran el impresionante proceso de construir un muñeco.

Es un modelo con una escala de realidad asombrosa. Le ponen los pelos uno por uno en un proceso que demora como 25 horas; otras tantas horas maquillando, simulando mil detalles, cubriendo con capas protectoras... en fin, el video es asombroso.

Ni me imagino cuánto debe costar algo así, pero no fue sino hasta el final del video que me di cuenta de su verdadero propósito: era un juguete sexual. Hay muñecos y muñecas para satisfacer a pervertidas y pervertidos en todo el mundo.

Hacia el final del video está la parte donde fabrican y atornillan el aparato reproductor: pene, guañano o cualquiera de los diez mil nombres con que en Chile se conoce esa parte del cuerpo.

Y es impresionante; aunque lo filman borroso, se puede notar que es un verdadero bracito de bebé: al muñeco le llega fácil a la rodilla. Creo que ni John Holmes ni yo mismo llegamos a esas proporciones. Son tan desproporcionadas como las manos del David de Miguel Ángel.

Estos muñecos y muñecas tienen idéntico problema que los modelos matemáticos: por más exactos que parezcan, son una copia bastante burda de la cosa real. Yo no pagaría ni 10 dólares por una muñeca sexual, ya que me aburriría enseguida. Bueno, por 10 dólares tal vez lo pensaría; total, no es tanta plata.

Alcancé a vender dólares a 930
Hoy está a 860. A medida que empezaron a crecer los problemas en Estados Unidos y con la llegada de José Antonio Kast, empezó a crecer mi preocupación por el futuro de mis exiguos ahorros en dólares.

Eran demasiadas las luces de alarma. Yo escribí acá mismo que el dólar era la mejor inversión posible para ahorrar, pero no contaba con dos detalles: el deterioro del gobierno de Trump y el fin del "gobierno merluzo". Así es que calladito, hace unos meses, decidí vender los dólares que me quedaban y meterlos en la Cuenta 2 de la AFP.

No publiqué nada sobre eso acá porque me daba un poco de vergüenza reconocer que me había equivocado con mi "consejo". Podía tener una estrategia y todo eso, pero a veces las estrategias se derrumban y hay que saber cuándo soltarle la cola al tigre. A veces hay que saber cuándo rendirse.

Resulta que tenemos un minifondo invertido en Cuenta 2 con el Tomás Jr. y en casi un año hemos ganado 526 lucas, algo así como el 10% supongo, aunque nunca me he dedicado a calcularlo en serio.

Yo creo que con Kast puede llegar un boom de inversiones y los rendimientos de las AFP se podrían disparar por un buen tiempo; al menos eso espero. Creo que la Cuenta 2 es una buena apuesta, al menos para el mediano plazo.

En fin, hoy no tengo muchas cosas que comentarles, así es que los dejo con este mini picadillo. A veces es bueno ponerse a dieta, especialmente si es a dieta de tonteras.

P.D. en el habitual sobajeo post corrección ortográfica, Gemini comenta lo siguiente "¡Qué transición! Pasar de la filosofía de las matemáticas de Galileo a las muñecas de silicona y terminar en el valor del dólar en Chile es, por decir lo menos, un viaje movido. Me gusta el tono directo y de "opinión de café" que tiene el texto.

He revisado la ortografía, acentuación y sintaxis, cuidando de no alterar tu estilo personal y respetando estrictamente la división de párrafos que solicitaste".

Ah, ojalá hubiese sido la opinión de una persona real y no de un modelo de lenguaje...

26 enero 2026

Calígula en 2026

Siempre pensé lo estupendo que debió ser haber vivido entre los años 30 al 50, con el auge y caída del fascismo y la Segunda Guerra Mundial. Crecí leyendo —como un adicto— las Selecciones del Reader's Digest de esos años. ¡Qué época más emocionante! Pensaba: nada que ver con los aburridos 60 y 70 que me habían tocado.

Y resulta que ahora, que estoy acercándome a estirar la pata, estoy viviendo en una época igual o tal vez más interesante con la guerra entre Rusia y Ucrania, un posible derrumbe de China y un desplome casi seguro de los ayatolás en Irán y de los comunistas en Latinoamérica y sus clones: Venezuela, Cuba, Nicaragua, México.

Tanto que se burlaron de Fukuyama y tal vez en realidad nos estamos acercando al fin de la historia, después de innumerables marchas y contramarchas. No todas las cosas pasan de un día para otro, aunque algunas sí.

Esa idea de que Donald Trump es el nuevo Calígula no se me vino a la cabeza desde la historia de Roma, sino de una obra de teatro del mismo nombre de Albert Camus. Le pido a Gemini que me prepare un resumen, a mí me da flojera porque la leí hace años y seguramente se me han olvidado muchos detalles, en fin, el resumen dice así:

"La obra comienza con la muerte de Drusila, hermana y amante de Calígula. Tras su pérdida, el emperador desaparece y regresa transformado. No está simplemente triste; ha tenido una revelación existencial: 'Los hombres mueren y no son felices'.

Al darse cuenta de que la vida no tiene un sentido intrínseco y que el destino es arbitrario, Calígula decide volverse tan arbitrario y cruel como el destino mismo.

El reinado del absurdo: Calígula utiliza su poder absoluto para demostrar que nada tiene valor. Si el mundo es absurdo, él será el más absurdo de todos:

Libertad absoluta: Cree que la única forma de ser libre es ejercer un poder total, sin límites morales.

Lógica sangrienta: Empieza a asesinar a patricios, confiscar bienes y humillar a sus súbditos, no por odio, sino por una lógica fría: si nada importa, matar es igual que dar la vida.

La búsqueda de lo imposible: Su mayor deseo es 'la luna'. Representa aquello que el ser humano anhela pero no puede alcanzar, simbolizando la frustración eterna de nuestra existencia.

El desenlace: El fracaso de su libertad: A diferencia de otros tiranos, Calígula sabe que su camino lo llevará a la muerte.

Permite que la conspiración en su contra avance. En sus momentos finales, llega a una conclusión amarga: su libertad no fue la correcta. Al intentar liberarse a través de la crueldad, solo logró aislarse y destruir a los demás, descubriendo que 'no se puede destruir todo sin destruirse a sí mismo'.

Finalmente, es asesinado por los conspiradores mientras grita: '¡Todavía estoy vivo!', lo que sugiere que el absurdo y la lucha humana persisten".

Hay otra parecida que se llama "La tragedia del rey Christophe" de Aimé Césaire, siempre se me confunden, se trata de los últimos días de Henri Christophe, el tirano y "libertador" de Haití.

Bueno, Camus atribuye a Calígula motivaciones racionales y filosóficas, mientras que Trump probablemente actúa llevado por impulsos de su enfermedad, que le están quitando las inhibiciones y frenos sociales con que actúan los seres normales. Pero para el caso, la motivación da lo mismo.

Estoy viendo cada día una escalada de comportamientos dementes que van acercando a Trump al sacrificio, seguramente debe tener momentos de lucidez donde se da cuenta del derrumbe que se acerca, pero es poco lo que puede hacer para evitarlo.

La situación que se está formando en Minnesota es inédita. Ahora resulta que los Black Panthers, que siempre fueron los enemigos del pueblo, traidores a los intereses de su propia raza, ahora aparecen como justicieros y defensores de los débiles contra el descontrol de la gente del ICE.

No es raro que el ICE se haya salido de control y frenos, es algo que se estaba larvando desde su creación, después del ataque a las Torres Gemelas hace 25 años.

La creación de todo el sistema de Homeland Security estaba esperando que apareciera un loco fascista que aprovechara la oportunidad de usarlo.

Muchos amigos americanos me decían esto, con mi tocayo Tom Wilke conversábamos hace más de 10 años que se estaba armando una nueva República de Weimar en Estados Unidos y que la cosa iba a terminar mal: dicho y hecho.

Esto incluso enloqueció a las personas más lúcidas. Hoy recibo decenas de artículos que me manda mi tocayo rebosando de ideología woke, propaganda del Socialismo del Siglo XXI y basuras por el estilo. Yo le escribo que no me mande más porque no me interesa, pero no hay caso: está embalado.

La gente transita muy fácilmente de un extremo de la estupidez al opuesto, son completamente incapaces de pensar en frío cuando están gobernados por un loco. Dicen "tu locura y dos más". Y ojo porque allá hasta el gato tiene armas y puede portarlas.

Es escalofriante ver a los Panteras Negras en camionetas blindadas y con armas largas para enfrentar a los del ICE, la cosa se puede poner inmanejable en cualquier minuto y para ser francos, yo prefiero que dominen los tontons macoutes del ICE antes que los Panteras Negras.

Pero al final todo esto son consecuencias de un loco con poder, los conflictos crecen, explotan y después todo vuelve a su estado de equilibrio. Así ha sido siempre y creo que así será.

Por mientras, los que tenemos la gigantesca suerte de vivir en una pobre democracia de América Latina, podemos tomar palco y sentarnos a mirar comiendo palomitas, porque la película se pone cada día más buena.

Por eso les dije y lo vuelvo a repetir: ojo con J. D. Vance, porque podría convertirse en alguien muy importante cualquier día de estos y eso podría traer un giro dramático de los acontecimientos.

25 enero 2026

Lunes otra vez: matemáticas

 

"¿El tiempo pasa, dices tú? ¡Ay, no! El tiempo permanece, nosotros pasamos". No recuerdo de quién es la frase, pero está muy buena. Incluso para mí, que vivo "el día de la marmota" haciendo lo mismo todos los días, me corre el tiempo, igual que a todos.

No entiendo cómo puede haber gente que se aburre; yo no trabajo desde hace años y no me he aburrido ni un minuto, me faltan horas al día para hacer las muchas cosas que se me ocurren. Entre esas cosas, se me ocurrió empezar a bucear entre los cientos de revistas y libros que tengo acumulando polvo en la casa.

Yo soy mucho mejor re-lector que lector. Hace varios años que no compro un libro —décadas tal vez—, pero vuelvo a releer una y otra vez los que encuentro en los estantes de mi oficina o en un refrigerador en desuso que está en mi bodega, repleto de revistas antiguas.

Entre estas, encontré este libro de instrucción programada llamado Transformada de Laplace, solución de ecuaciones diferenciales. Recuerdo que lo compré el año 1978 en una feria libre.

Había sido aceptado en la universidad y ya tenía algunas ideas elementales del cálculo aprendidas en Inacap. Mi gran ambición entonces era aprender bien el cálculo; creo que postulé a la universidad solo por eso. Las palabras "ecuaciones diferenciales" me atrayeron como un imán. ¡Qué bien sonaban!

Eso era lo que quería aprender y, aunque en la universidad no tenía ecuaciones diferenciales hasta el segundo año, me hice el propósito de aprenderlas por mi cuenta.

Tuve suerte porque me di cuenta enseguida de qué se trataba. Intuitivamente, la Transformada de Laplace la asimilé con los logaritmos, que permiten transformar multiplicaciones en sumas y divisiones en restas, o algo así.

Había tenido un semestre de regla de cálculo —en ese año casi nadie tenía calculadora—, así es que tenía claro lo de los logaritmos y los métodos de transformación. La Transformada de Laplace permitía resolver algunas ecuaciones diferenciales convirtiéndolas en ecuaciones algebraicas simples.

El método del libro era la "instrucción programada", algo que no ponía a prueba el ingenio o la inteligencia del estudiante; uno podía aprender casi copiando. Eso permitía aprender algo de manera mecánica, sin tener idea de qué se trataba, y fue muy útil para mí.

Tan útil que, en el tercer año, me permitió ser instructor ayudante de Cálculo 2 y Ecuaciones Diferenciales, lo que me daba unas miserables lucas, suficientes apenas para el almuerzo. Esos fueron años de mucha hambre, especialmente en vacaciones.

Claro que la Transformada de Laplace no servía para resolver todas las ecuaciones diferenciales, solo las más simples, pero eso me ayudó mucho para aprobar el curso con buena nota y aprender al menos la parte mecánica de los otros métodos que iban en el curso.

Pero —siendo francos— jamás llegué a tener una idea clara, intuitiva, de lo que eran realmente las ecuaciones diferenciales, ni las integrales indefinidas, de línea, ni varias otras cosas. Creo que incluso el concepto de función nunca lo he tenido suficientemente claro.

Sin embargo, podía resolver ecuaciones diferenciales, integrales de línea y todo eso sin gran problema porque aprendí la mecánica; pero una idea intuitiva, clara de qué se trataba, es algo que no tuve jamás, pese a que aprobé esos cursos con buenas notas.

Recuerdo cuando era chico, a los 5 años, mi hermana me enseñó a leer en el antiguo Silabario Matte. Al principio aprendí muy rápido hasta que llegué a la tercera página con la lección del "perro".

Hasta ahí nomás llegué; me asustó porque era relativamente larga y no volví a estudiar hasta unos meses después, cuando tuve un libro de cuentos a mano y empecé a descifrarlo. Al año siguiente entré a la escuela y ya leía perfectamente.

Con el cálculo me pasó lo mismo. Las derivadas eran clarísimas: la pendiente en un punto. Las integrales definidas, ídem: el área bajo la curva. ¿Pero qué diablos podía ser una integral indefinida? ¿Una función? ¡Váyanse al diablo!

Ni hablar de las integrales de línea o de camino; podía resolverlas, claro, pero ni idea de qué diablos se trataba. Algo parecido me pasó con las ecuaciones diferenciales: me aprendí toda la mecánica para resolverlas, pero ¿qué diablos significaban intuitivamente?

Si hay algo que yo no entienda intuitivamente, que no tenga la "idea de qué se trata", simplemente no lo entiendo, aunque lo pueda manejar y resolver problemas específicos sin drama.

Hubiese preferido que me enseñaran las intuiciones en lugar de la mecánica, pero incluso muchos profesores tampoco tienen idea de lo que enseñan. Y hablo por experiencia propia, porque muchas veces he enseñado asuntos sobre los que no tengo idea.

Otras cosas de las matemáticas las he ido entendiendo con los años, como muchas cosas de la maravillosa álgebra lineal. Como las matrices, que están desde las hojas de Excel hasta los eigen-valores y eigen-vectores que sirven para millones de cosas sorprendentes.

Es curioso porque, en muchas de las cosas que mejor entiendo intuitivamente, soy un cero a la izquierda cuando hay que resolver problemas, y viceversa. Creo que ese es uno de los problemas más gigantescos que tiene la enseñanza de las matemáticas.

En el siglo de la inteligencia artificial, casi todas las cosas mecánicas van a ser inútiles a cortísimo plazo, tan inútiles como fue la habilidad para hacer cálculos mentales o con papel y lápiz antes de que aparecieran las calculadoras.

Yo me acuerdo clarito cómo muchos profesores mediocres se escandalizaban con el uso de calculadoras y las prohibían en las pruebas, porque decían que eso iba a tullir el cerebro. Para ellos, la prueba de máxima inteligencia era hacer mentalmente multiplicaciones de números de tres cifras y estupideces por el estilo.

Son los mismos que hoy se alarman porque sus alumnos usan ChatGPT --o lo que sea-- para hacer los trabajos o ayudarse en las pruebas. ¿Saben por qué se asustan tanto? Porque lo único que saben hacer es colocar ejercicios de ingenio, memoria y concentración que no sirven para nada.

Y cada año que pase servirán menos. No saben qué enseñar y, sobre todo, qué preguntas poner en las pruebas y trabajos que les permitan poner malas notas, que es su herramienta favorita para arruinar la vida de los alumnos que les caen mal o llevarse a la cama a las alumnas que les apetecen.

En fin, tantas cosas que me vinieron a la cabeza hojeando este viejo libro. Pero el mejor recuerdo es de 1983, cuando usaba una sala vacía del Instituto Chileno Alemán que me prestaba Frau Inge para hacer clases particulares y para desarrollar los problemas de este libro.

Y cuando terminaba y me quedaba solo, me ponía a hacer los ejercicios en el pizarrón. Entonces un viejito medio escondido se quedaba mirando lo que estaba haciendo y seguramente se reía para sus adentros.

El viejo era don Erich Glass, un profesor austriaco que en tercer año me lo encontré como profesor de estadística. Tenía un carácter de los mil demonios: ante la más mínima equivocación de un alumno se enfurecía, se ponía colorado y lo empezaba a insultar a gritos.

Pero a mí me reconoció y nos hicimos amigos enseguida. Creo que es el único tipo que entendía realmente las estadísticas; todos los demás matemáticos que he conocido son chantas, mecánicos resolvedores de ejercicios.

Lo que me enseñó Herr Glass fue una de las pocas cosas que me duró toda la vida. Si tuviese que elegir los únicos cursos donde aprendí algo interesante, fueron ese de estadística y el de Teoría Electromagnética de Tito Torres; y conste, no lo digo porque sea mi gran amigo. Los demás fueron pura challa.

En fin, espero no haberlos aburrido con esta lata técnica, pienso con tristeza que seguramente me iré al cajón sin tener una imagen clara de las muchas dudas que tengo sobre tantas cosas matemáticas, que no entendí jamás, pese a que me las arreglé para aprobar los malditos cursos, no sé muy bien cómo.

24 enero 2026

Yo conocí a Lafourcade, en persona

Enrique Lafourcade fue un escritor chileno muy popular durante mi juventud. Gracias a él yo nunca tuve ambiciones de escribir cuentos, novela, poesía ni nada relacionado con la literatura; en ese sentido fue una inspiración y tuvo buena influencia sobre mí.

Imagínense que, de no haberlo conocido, yo —que redacto de corrido— tal vez me hubiese creído artista y hoy sería una especie de Isabel Allende. En el mejor de los casos claro, porque ella se ha forrado en plata. O, mucho más probablemente, un pobre diablo con ínfulas, picado a escritor.

Me tocó encontrarlo en YouTube, en este antiguo capítulo de "La belleza del pensar" donde Cristián Warnken le hace una entrevista de una hora completa.

Seguí esa entrevista fascinado, porque me devolvió a muchos años atrás; Lafourcade hablaba de escritores y cosas del Santiago que yo conocí en los años sesenta. Estuve viendo ese programa como un conejo hipnotizado frente a una linterna; fue increíble.

La entrevista es de 1995 y habla sobre sus amigos muertos. Hace un estupendo relato de todos los de su generación: Jodorowsky, Donoso, Lihn... en fin, todos los grandes escritores de los años cincuenta en Chile. También hace recuerdos de la vida literaria en cafés y bares de Santiago.

Claro que yo no soy de esa generación, pero sí alcancé a conocer El Bosco, aunque solo por fuera porque era un mocoso. También recuerdo otra cosa que comentaba Lafourcade: cuando en Santiago se caminaba. En los sesenta nadie tenía auto, aparte de la clase más alta.

A la Plaza de Armas iba la gente de todas las edades a sentarse, mirar las palomas y escuchar al Orfeón de Carabineros tocando en la glorieta central. ¡Qué país más diferente! Santiago hoy está irreconocible; tal vez para los inmigrantes de hoy, Santiago es como era para nosotros en esos años.

Yo siempre consideré a Lafourcade un escritor de segunda. Escribió docenas de novelas y las que yo alcancé a leer son muy malas. La novela más vergonzosa —y más exitosa— que escribió fue Palomita Blanca, una copia descarada y burda que coincidió con la película Love Story.

Lafourcade, en cierto sentido, fue un adelantado de Isabel Allende. Mucho más burdo pero, igual que Isabel, Lafourcade aprovechó esa gran habilidad redactora para producir al menos un best seller, tal vez el primero que se escribió en Chile.

Si bien yo no lo apreciaba como escritor, era un lector fanático de sus crónicas. Durante muchos años, creo que fue en los ochenta, tuvo la última página completa en el cuerpo de Artes y Letras del diario El Mercurio para él solo, y yo me la devoraba.

Hoy El Mercurio es un diario en ruinas; su decadencia desde fines de los ochenta ha sido espantosa. Pero en los años ochenta, comprar ese diario era lo que toda persona medianamente educada en Chile hacía todos los domingos, religiosamente. Era como ir a misa para los católicos devotos.

Ni siquiera cuando fuimos más pobres en mi casa dejamos de leer ese diario el domingo; a mi mamá se lo prestaba el tipo del quiosco, lo leíamos y se lo devolvíamos. Hicimos eso por años.

El Mercurio era La Catedral. Allí pontificaba Ignacio Valente (el cura Ibáñez Langlois) en crítica literaria, don Hermógenes Pérez de Arce en actualidad política y Enrique Lafourcade en la crónica. Compararlo con lo que es hoy es motivo para la depresión más profunda.

Bueno, con las crónicas yo llegué a apreciar a Lafourcade. Las esperaba como un perro espera su hueso; las leía el domingo y las releía el resto de la semana porque, además de simpático, Lafourcade era un maldito erudito, una enciclopedia ambulante.

Y bueno, pasaron muchos años, El Mercurio empezó a decaer y su página de columnas desapareció. Lafourcade se convirtió en una especie de showman de la tele en un curioso programa que se llamaba ¿Cuánto vale el show?, donde era jurado.

Allí tuvo su segundo minuto de fama porque la gente común lo empezó a conocer. Siempre hacía comentarios culturales y a los que participaban les regalaba su culebrón Palomita Blanca. Después se perdió y aparecía esporádicamente en ferias donde vendía sus libros.

Y así fue como lo conocí, acá en Arica, en una feria del libro en la Plaza Colón. Por supuesto que no crucé una sola palabra con él; ni me acerqué, ni le dije cuánto me gustaban sus crónicas, ni siquiera lo saludé.

Pero me senté a cierta distancia a mirarlo. Estuve un par de horas sentado en las gradas de la Iglesia de San Marcos viendo cómo "se cuenteaba" a la gente y cómo vendía sus pésimos libros. Así es que puedo decir que lo conocí en persona.

Y en cierto modo fue un modelo para mí, claro que de manera inconsciente. Porque cuando empecé a escribir mis entradas en este "Templo del Ocio", tenía claro que no quería hacer nada petulante, pretencioso ni creerme artista; pero siempre me gustó eso de las historias entretenidas que contaba Lafourcade.

Por eso el primer intento de blog se llamaba "Cabezas de pescado" y después terminé definiendo eso de escribir cualquier tontera que me pareciera entretenida —todos los días— para compartirla. Me encanta leer crónica y también escribirla: ahora me creo una especie de Lafourcade de AliExpress.

Muchas buenas frases aparecen en la entrevista de Lafourcade en La belleza del pensar; por ejemplo, esa que se refiere a tanto pobre diablo que se cree artista y publica cualquier porquería: "Infórmese, joven, y después produzca". Pensé en Fuguet y en casi todos los escritores chilenos contemporáneos.

El cierre de la entrevista es buenísimo, dice Lafourcade:

"¿Dónde quedan mis amigos muertos? Bueno, yo tengo la sensación vital de que estos amigos andan con uno, están todo el tiempo acompañándonos. Yo tengo esa sensación, ¿verdad? Vuelvo a mirar una foto, veo un poema, leo un texto y aparece, aparece, aparece... Por eso al hablar de mis amigos muertos, yo de  alguna manera al pensar en ellos, al evocarlos, comunicarme con ellos, siento que de alguna manera recupero ese Dios que tenían guardado. eran dioses jóvenes, todos (...) están conmigo. Mis amigos muertos forman parte de mi vida, no son amigos muertos, son amigos vivos".

No podría estar más de acuerdo. me quitó las palabras de la boca.

23 enero 2026

Refrito: el Gluckpfennig


(Publicado originalmente el 5 de julio de 2006)
Sentado frente a mi escritorio, atestado de cosas inútiles, me pongo a escribir mi entrada de hoy 5 de julio, son las 12:08 AM. Acaba de empezar un nuevo día y que mejor manera de saludarlo que escribiendo alguna tontera en el blog. 

Como cada aburrida noche de invierno la ciudad está en completo silencio, solo escucho el tictac del reloj que me avisa como me va corriendo el tiempo, las teclas y nada más, ni un maldito grillo cantando en el patio, nada.

En fin, esto me da tranquilidad para divagar y escribir sobre cualquier cosa que se me pase por la cabeza. Por ejemplo hoy en la mañana leyendo las trivialidades de un Psicology Today (el Reader´s Digest del siglo XXI) me encuentro con esta observación: 

La mayoría de las personas tienen expectativas exageradas sobre su apariencia física y rara vez se encuentran contentas con la manera en que lucen, este descontento viene de la comparación entre su entorno, lo que suponen como una buena apariencia y lo que ven diariamente en el espejo, es curioso que en cuanto a las expectativas de inteligencia a casi nadie se le ocurriría compararse con Einstein, sin embargo en cuanto a apariencia si hacen la comparación con supermodelos o celebridades..

El caso es que hasta yo, que no soy muy vanidoso igual me preocupo de la pelada. Que estupidez más grande, un día me voy a pelar al cero y me liberaré definitivamente de esa maldita piedra en el zapato

Pero como dijo San Agustín, "Dios mío, hazme casto.... pero no todavía", creo que dejaré la pelada al cero para más adelante.

Y a propósito de Dios yo nunca he sido un tipo religioso pero si estoy lleno de supersticiones, soy de esos que dicen no soy supersticioso porque trae mala suerte y ciertamente rezo cada día con la fe del carbonero que tengo desde hace muchos años. 

Me dan risa ambos: tanto al tipo que habla de Dios como si le hubiera dado la mano y también el ateo que asegura que Dios no existe con sus patéticos ejemplos "racionales". 

Ya quisiera ver a estos racionales enfrente de un milagro que -a propósito- yo he visto varios. Pero ya me estoy desviando del asunto principal que son mis supersticiones.

Mi primera superstición es que la suerte viene en series, las cosas buenas o malas nunca pasan solas, van en ráfagas como la ruleta. 

Otra idea más o menos racional es que en cosas de suerte, en los grandes números, deben pasar más o menos igual número de cosas malas que buenas así es que si me va ben un tiempo, luego tiene que irme mal, para reestablecer el equilibrio, y viceversa. 

Otra superstición que tengo es que los muertos me pueden ayudar, siempre que estoy en un lio gordo me acuerdo de mis amigos y parientes muertos: santo remedio. 

También tengo supersticiones menores como no pasar debajo de una escala, algún amuleto de buena suerte como el chachito que me regalaron en 1991 cuando estuve en la peor de mis ruinas. Todavía le prendo cigarros y ya está todo comido por la nicotina.

Y a propósito de amuletos, una vez vino un primo mío que importaba camiones de Alemania a buscar unos que había embarcado por Arica, bueno, fue una gran alegría porque no nos veíamos desde unos 20 años y cuando llegaron los camiones me dijo que por que no le ayudaba a limpiar las cabinas. 

Al principio le dije que no -ni siquiera me gusta limpiar mi auto- pero después de un rato me convenció y me puse a barrer la enorme cabina de uno. Entonces, detrás de un asiento me encontre un "Gluckpfennig" idéntico al de la foto.

¡Un penique de la buena suerte! que son unas monedas alemanas de fantasía con un trebol de cuatro hojas y todo eso. 

Mi primo -todavía más supersticioso que yo- me dijo que como el camión era de él, era el dueño del penique, yo le contesté cordialmente que se lo pidiera a su abuela porque yo me lo había encontrado y era mío. 

En fin, la discusión cordial que empezó como una broma, pasó a otra no tan amistosa y mi primo se fue muy enojado. Desde hace unos 10 años nunca más nos hablamos.

¿Y como me fue con el Gluckpfennig? Los años que siguieron fueron mi época de oro, en dos años gané varios millones que me permitieron comparar al contado mi casa, el CRX y muchas otras cosas. 

Luego la moneda se me perdió, y entonces me fuí definitivamente a pique ¿coincidencia? Quien lo sabe En fin, espero que al que lo encontró le haya traído tanta buena suerte como a mi y que a mi primo se le haya pasado la bronca.

P.D. actualización al 2026: mi primo Ricardo murió de cáncer hace como 10 años, o tal vez más. Nunca nos abuenamos.

22 enero 2026

Algo grande pasó en Davos

Por casualidad me encontré en YouTube con el discurso que dio Zelenski en Davos. Supuse que era de esas cosas aburridas que se dicen siempre —palabras de buena crianza—, pero me encontré con que el propio Zelenski abrió diciendo lo mismo.

Dijo algo así como que esto de Davos le recordaba la película El día de la marmota, donde un día se repetía interminablemente, una y otra vez. Bueno, el tipo sí sabe cómo captar la atención del público, porque a partir de eso empecé a escucharlo con atención.

Lo nuevo en este discurso fue que prácticamente ni mencionó a los Estados Unidos; más bien se dedicó a criticar a los gobiernos de Europa por no ser lo suficientemente decididos en muchas cosas: por ejemplo, en confiscar definitivamente los activos rusos que tienen congelados.

También criticó que dejaran pasar buques rusos con petróleo por el Ártico, haciendo una sugerencia sorprendente. Dijo que Ucrania tenía la experiencia y la capacidad para hundir cualquier buque ruso lejos de su puerto, y que podrían perfectamente hacerlo.

También habló de la seguridad del mar Báltico y de que, en caso de un intento de bloqueo ruso, ellos podrían hundirles los barcos sin mucho problema. Bueno, también deslizó una crítica a la amenaza de Trump de anexar Groenlandia.

Resulta que, si USA quisiera anexar Groenlandia por la fuerza, oponiéndose a la resistencia europea, su única alternativa viable sería un bloqueo marítimo y un apagón de las comunicaciones.

Pero resulta que Ucrania sí puede hundir grandes buques con sus drones marítimos; lo ha hecho varias veces. Tal vez ese fue un sutil mensaje.

Al final habló de Europa, Europa y Europa. De la necesidad de aumentar la inversión en defensa y aumentar la ayuda a Ucrania, que está actuando hoy como ese niño del cuento holandés que tapa el agujero del dique con el dedo.

Después del discurso, le preguntaron cómo había resultado su reunión con Trump. Con una habilidad comunicacional gigantesca, respondió: «¿Quieres que te diga francamente lo que pienso o la contestación políticamente correcta?».

«¡Tu opinión franca, por supuesto!», le dijeron. Entonces, él dio su respuesta políticamente correcta, muy medida. Pero quedó clarísimo para todos que eso no era lo que estaba pensando. Comunicacionalmente es un crack.

Después de eso, llevado por la curiosidad, me puse a buscar el discurso de Mark Carney, el exgobernador del Banco de Canadá y de Inglaterra. Ese sí que vale la pena verlo, porque tiene una gran narrativa y no se cortó un pelo para afirmar —entre otras cosas— que el orden mundial se había terminado.

Dijo que hoy vivíamos en una impostura, un simulacro de orden mundial, con un sistema internacional —léase ONU et al.— completamente agotado. El discurso es soberbio, articulado y rebosa épica. Habló de que ya no se podía seguir fingiendo que el orden internacional funcionaba.

Dijo que desde hace años todos sabíamos que era una farsa, donde las grandes potencias hacen lo que quieren y se aprovechan de las potencias medias y países pequeños para que bailen al ritmo que imponen.

Todos sabíamos que era mentira, pero lo aceptábamos porque había cierta buena fe y respeto a las formas; daba ciertas garantías de seguridad y, sobre todo, predictibilidad en las relaciones entre países. Principios intransables como la integridad territorial y cosas así.

Pero eso dejó de existir porque jefes de las grandes potencias, partiendo por Putin y Trump, se olvidaron de las formas y empezaron a recurrir a la fuerza bruta para imponer sus intereses. Ante esto, dijo, las potencias medianas como Canadá y otras tenían solo dos alternativas: sentarse a la mesa o ser el menú.

En fin, un discurso sensacional. También estuvo en Davos el gobernador de California, Gavin Newsom, quien, entre lo más suave que dijo, afirmó que «Trump es una humillación abyecta» y lo trató de demente peligroso, entre muchas otras cosas por el estilo.

Bueno, el día anterior, Trump hizo su bizarra presentación con un discurso tan absurdo y delirante como a los que nos tiene acostumbrados hace rato. La puesta en escena de la «Junta de la Paz» fue un espectáculo patético, y me imagino lo mal que se deben haber sentido los que le hicieron el coro.

Debe ser el discurso más extraño y lleno de estupideces que un político ha dicho en Davos o en cualquier otro foro. Pueden ver un extracto aquí, donde afirma que se apropiará de Groenlandia y pondrá aranceles a Europa. 

Obviamente, al día siguiente se tuvo que desdecir de cada una de las cosas que había afirmado con completa seguridad. Trump improvisando un discurso es más peligroso que un mono con navaja; como su mente no está en orden, dice una cantidad de estupideces que pueden resultar muy peligrosas.

Obviamente, al día siguiente se desdijo de todo: aseguró a la OTAN que no intentará apropiarse de Groenlandia, que buscará un «marco de acuerdo» y también descartó que vaya a colocar aranceles a los países de Europa.

Seguramente, en el avión de vuelta a casa, los asesores le dijeron que los países europeos son dueños del 40 % de las acciones de las principales empresas americanas, que sus chistes estúpidos seguramente acelerarán el desarrollo de tecnología de armas en Europa —dejando de comprar en USA— y varias otras noticias desagradables que ni se había imaginado cuando empezó a hablar estupideces.

Generalmente, Davos era un evento soso donde los famosos y famosillos intercambiaban discursos repletos de clichés y cosas que todos sabemos que son basura, pero que por conveniencia fingimos creer.

Pero creo que la reunión de este año fue trascendental; se ha aglutinado el rechazo global hacia Trump. Como dijo Mark Carney, algunos todavía simulan estar de acuerdo con él con la esperanza de conseguir favor o protección, pero nadie racional puede esperar la protección de alguien demente.

Lo raro es que todavía hay políticos y analistas que toman en serio las boludeces que dice en sus discursos, creyendo que es una persona normal la que está hablando, con una visión y una idea de cómo implementarla.

No hay nada de eso. Trump no tiene ninguna visión política ni nada; basta escuchar lo que dice para darse cuenta de que su mente flota en una bruma de confusión e ignorancia.

Los políticos y periodistas que se toman en serio lo que dice y lo comentan como si tuviese algún significado cometen el mismo error que el que hace caso a un borracho creyendo que está sobrio, pensando que se da cuenta de la realidad y que pretende hacer lo que está diciendo.

Lo importante para mí es que parece que, a partir de Davos, las potencias medias como Europa, Canadá, Japón y las más chicas comenzarán a formar una verdadera «Tercera Vía», independiente de Estados Unidos y China. Creo que, al final, ese va a ser el legado de Trump.

La ONU y sus apéndices tendrán que desaparecer o bien reformularse desde cero, probablemente sin la participación de Estados Unidos ni de China, que al parecer no la necesitan ni la quieren.

La sabiduría popular dice: «Cien monos cagan más que un elefante». Bueno, hay como 195 países en el mundo y la demencia de Trump tal vez consiga que más de cien monos caguen más que dos elefantes. Ojalá que así sea, porque a nadie le conviene un «orden mundial» al servicio de dos potencias.

Ni siquiera a las dos potencias.

21 enero 2026

Picadillo del jueves 22 de enero de 2026

Ojo con J.D. Vance
Creo que el declive de Trump se está acelerando, sus discursos son delirios cada vez más incoherentes, sus  publicaciones en su "Truth" son cada vez más ridículas, su actuar es muy errático y yo creo que si no hay ya un grupo que está gobernando por él, pronto va a aprecer.

Veía en un canal de Youtube que ponían a Vance como posible candidato presidencial en las próximas elecciones presidenciales. Yo creo que puede ser presidente mucho antes, por el mismo mecanismo con que Ford sucedió a Nixon.

Ojo con éste Beverly Hillbie, tiene varias características notables y una historia extraordinaria, unas semanas atrás publiqué este completo dossier sobre él que descargué de Cryptome, no se quienes lo hicieron pero muestran -creo yo- que no soy el único que piensa que hay que ponerle atención.

El público normal, que se alimenta con lo que ve en la tele o en canales basura de Twitter o Youtube, puede pensar que Trump es muy poderoso y está en su momento de gloria, yo no lo veo así, por el contrario, creo que está moviéndose a una posición cada vez más vulnerable.

Su popularidad está a la baja desde hace tiempo y si pierde el control del congreso creo que tiene el impeachment garantizado, mucha gente está asustada por sus estupideces como la intención de presentarse para un tercer período, o de "conquistar" Groenlandia.

El hombre tiene problemas legales graves y ya no es el favorito de la Corte Suprema como antes, en fin, creo que tiene muchos flancos débiles a los que se le agregan la salud general y mental. Yo no lo veo nada fuerte, ojo con Vance, el Hillbie, que bien podría llegar a presidente por secretaría,

Tomasito el handyman
No he conocido herramienta más útil que los taladros-atornilladores a batería, creo que son una revolución de los talleres modernos. Tanto así que tengo uno convencional que compré acá en el Terminal Agro, dos más de Aliexpress y una llave de impacto idem, con cabeza de media pulgada.

Pero como dice el dicho "de los tres no se hace uno", a un Aliexpress se le fue para adentro una punta que no podía sacar, al otro se le soltó el seguro de la batería y se pasaba cayendo y al mejor de todos -que compré en el Terminal- de un día para otro no encendió más.

Éste último tenía la ventaja de su motor con carbones, más antiguo en teoría, pero su velocidad es mucho más controlable y puede usarse desde muy lento a muy rápido, lo que lo hace sumamente útil.

Bueno, estaba llorando la pérdida de mi atornillador favorito cuando me acordé que alguna vez estudié motores eléctricos, y que a estos a veces se le pegaban los carbones ¿por qué no desarmarlo para darle unos golpecitos? Total, ya lo daba por perdido. Y como se dijo se hizo:

Sorprendemtemente no me costó tanto desarmarlo, 8 de cada 10 veces termino rompiendo algo que trato de desarmar y 9 de cada 10 veces no he podido armarlo de nuevo. Esta vez lo desarmé. lo limpié. le dí sus buenos golpes, lo energizé ¡y funcionó!

No solo eso, sino que además fui capaz de armarlo de nuevo sin demasiados dramas, Aquí lo tengo funcionando, como nuevo

Handyman 1, taladro 0. Y como estaba inspirado, seguí con la hamaca, me ponía muy nervioso eso de las cuerdas que la sujetaban con mis nudos marineros: no me daba ninguna confianza y pensaba que cualquier día me iría para atrás y me desnucaría o algo peor. Entonces me fuí a Sodimac a buscar una cadena, quedó así
Con la ventaja adicional que cambiando de eslabón la altura de la hamaca podía ser regulada ¡ahora si que tengo mi oscilador armónico perfecto! Lo más difícil de las hamacas es encontrar donde y como colgarlas, yo tuve que esperar años antes de encontrar dos postes a la separación adecuada, después me rompí la cabeza buscando como fijarla hasta que encontré los pernos ojo y las aldabas
En fin, otro problema resuelto, por fin puedo balancearme sin ponerme nervioso. Terminé de releer la "Trilogía Sucia de La Habana" y ahora estoy releyendo -en mi hamaca- otro de los libros más extraordinarios que conozco, se llama "El Huevo y Yo" escrito por Betty Mac Donald en los años cuarenta o cincuenta.

La crítica lo describe como una novela humorística, pero es mucho más que eso, claro que tiene humor pero está endiabládamente bien escrito, a mi me ha dado tanto placer leerlo y releerlo como cualquiera de las mejores novelas de Dickens. 

Creo que está a la altura de Los Cuadernos de Pickwick o cualquiera de las mejores novelas de Charles Dickens. A propósito ¿sabían que Kafka escribió una vez que su sueño literario era llegar a escribir como "el Dickens del idioma alemán"?

No se de donde sacó esa loca idea, creo que no hay nada más alejado de Dickens que la escritura de Kafka, ambos gigantes pero radicalmente distintos. 

Yo creo que Kafka se falopeaba, sus mejores libros los debe haber escrito drogado, no veo otra explicación para un genio tan enorme.

Pero mi fiebre por las reparaciones todavía no termina. Le dije al Tomás Jr que comprara en Aliexpress cuatro nuevos inyectores para el Toyota Vitz y hoy en la tarde llegaron: 20 dólares los cuatro, me imagino que el mecánico cobrará unos 5 o 10 dólares por colocarlos.

Los instalaría yo mismo, pero tengo dos manos izquierdas con puros dedos gordos, me da miedo romper la cañería de aluminio que sale del regulador de combustible al riel, o no dar con el torque correcto y que los inyectores queden con fugas. Si el auto se incendia que no sea culpa mía.
Pensé que tan baratos serían marca chancho, es decir muy malos, pero no señores, son exactamente la misma marca y modelo de los que tenía, abajo aparece el que estaba malo y le cambié.

Estoy segurísimo que con los cuatro inyectores nuevos el auto quedará mucho mejor que ahora, que anda casi como nuevo, apenas lo pruebe le sacaré las curvas y las publico.

En fin, no falta en que entretenerse ¿quién dijo que yo era un ocioso que no mueve un dedo en todo el día? No señores, tomasito el handyman todo lo arregla, ahora me tomaré mi onza de Sandy Mac  y buenas noches los pastores. A propósito, he dormido muy bien los últimos días.

20 enero 2026

El primer gabinete de Kast

Un antipasto histórico: el presidente-rey
En nuestro sistema presidencialista, creado bajo las ideas de don Diego Portales, el presidente tiene la facultad exclusiva de nombrar, reemplazar y despedir a los ministros sin preguntar ni tener que pedirle permiso a nadie.

No es así en todo el mundo; en los sistemas parlamentarios el primer ministro propone a sus ministros al rey o jefe de Estado. En Estados Unidos, muchos ministros los nombra el presidente, pero necesitan ser aprobados previamente por el Senado.

En las dictaduras el jefe de gobierno, así como los ministros, son nombrados por un Comité Central o cualquier otro colectivo que detente el poder.

El diseño de don Diego Portales tenía como objetivo dar estabilidad y eficiencia a los gobiernos y, para eso, al presidente se le entregaban facultades parecidas a las de un rey, un mandato de 5 años reelegibles y un sistema que —en la práctica— aseguraba a los presidentes una mayoría parlamentaria siempre.

Portales tenía muy claro que asuntos tan delicados como el gobierno de un país no deberían quedar entregados al capricho del día de una chusma, como le escribió a su amigo Garfias: "La democracia, que tanto pregonan los ilusos, es un absurdo en los países como los americanos, llenos de vicios y donde los ciudadanos carecen de toda virtud, como es necesario para establecer una verdadera República. La Monarquía no es tampoco el ideal americano".

Por eso el presidencialismo fuerte y la desconfianza hacia los excesos de democracia, es decir, la voluntad popular. Todo esto lo pongo para explicar el poder arbitrario que tiene —hasta el día de hoy— el presidente para nombrar a sus ministros.

Plato de fondo: el anuncio
Hoy se anunciaron los nuevos ministros y, como dicen los católicos, Roma locuta, causa finita (que en cristiano es algo así como "Roma ha hablado, se terminó la discusión"). Bueno, Kast ha hablado y se terminó la discusión; vamos a ver ahora cómo funciona la cosa.

Desde antes de saberse los nombres empezaron a aparecer las críticas. Creo que este es el primer gobierno, desde que "llegó la alegría" en 1990, en que el presidente no negocia los nombres con los partidos que lo apoyaron.

Simplemente preparó un diseño junto con sus orejeros y nombró según su leal saber y entender. Esta desaparición del cuoteo político me parece una excelente noticia.

Otra crítica es que a Kaiser le ofrecieron el Ministerio de Minería y un par de subsecretarías en modo de "lo tomas o lo dejas", y este dijo enseguida que su Partido Nacional Libertario prefería no participar en el gobierno con ningún cargo.

Es lo lógico y nadie debería sentirse ofendido ni nada por el estilo. Así como Kast puede diseñar su gabinete como se le antoje, Kaiser tiene el mismo perfecto derecho de no participar en el gobierno.

Creo que, obviamente, en los niveles más bajos nombrarán a algunos nacional-libertarios, porque en Republicanos no abunda el recurso humano, pero creo que la decisión de Kaiser fue la mejor para él, para su partido y para los que somos de derecha.

Eso nos deja una vía de escape a los republicanos pinochetistas —que no somos pocos— en el caso de que el gobierno de Kast nos desilusione o no nos deje satisfechos. Siempre es bueno tener un Plan B a la mano.

Los nombres
En el fondo, los ministros sirven como fusibles que deben poner el pecho a las balas cuando hay problemas y queda alguna cagada; ese trabajo de fusibles es el más relevante en muchos ministerios. Por eso no me preocupa ver nombres de gente que tiene poca o ninguna idea de lo que será su trabajo.

No me imagino qué debe entender Barros —un abogado tributarista— de Defensa; Rincón —abogada— de Energía, o Undurraga de Cultura. Creo que esos ministerios necesitan nombres mucho más fuertes porque enfrentarán problemas muy importantes.

No hay que olvidarse de que por culpa de haber puesto a un ladrón de cuello y corbata como Pacheco en Energía, hoy estamos pagando cuentas de luz mensuales de, mínimo, 50 dólares; pero en fin, esperemos que todo salga bien y los ignorantes no aprendan echando a perder.

Esos tres ministros me parecen cero aporte, en particular Undurraga y Rincón.

Otros nombres, en cambio, me parecen muy buenos, como Poduje en Vivienda, De Grange en Transportes, Steinert en Seguridad Pública y —ciertamente— Quiroz en Hacienda. Creo que esos son los potenciales líderes que pueden hacer cambios más importantes en sus carteras.

También me dan esperanza los nombres de Rau en Trabajo, Pérez Mackenna en RREE, Toledo en Medio Ambiente, Chomalí en Salud, Rabat en Justicia y Arzola en Educación. Buenos nombres a mi modo de ver; veremos si funcionan tan bien como sus antecedentes prometen.

De los demás no tengo opinión porque ni los conozco; ojalá que lo hagan bien. El gabinete abunda en gente que no es del Partido Republicano y no es para nada representativo —creo yo— de la gente que votó por Kast, pero ya sabemos gracias a don Diego que la representatividad no es lo más importante.

Una cosa que me inquieta
En campaña del 2021, Kast dijo que se iba a bajar el sueldo e iba a hacer lo mismo con su equipo de confianza; apenas elegido, ahora cambió de opinión. Creo que esa es una equivocación y una actitud que se ve muy fea.

Un par de millones menos no los va a hacer más ricos ni más pobres, sobre todo cuando han hecho gárgaras durante años contra el derroche y el enriquecimiento de los funcionarios del Estado. Todavía no he escuchado una explicación.

Como no estaba seguro del asunto, le pregunté a mi socio Gemini si era verdad que había prometido rebajarse el sueldo y la respuesta fue esta: "José Antonio Kast mencionó en varias ocasiones, especialmente durante su campaña presidencial de 2021, que se rebajaría el sueldo a la mitad si resultaba electo. Esta propuesta formaba parte de su discurso de austeridad fiscal y reducción del gasto político".

También dijo que reduciría los ministerios de 24 a 12, parece que ya se le olvidó y ahora está tirando para la cola. Feo, feo para mi gusto; como dijo Condorito: ¡exijo una explicación! Pero una buena explicación eso sí, no una cantinflada.

19 enero 2026

La incertidumbre y el miedo

He escrito varias veces sobre el azar y la incertidumbre, pero hoy quiero darles vuelta a algunos aspectos que no he tocado antes. No abundaré en si existe la "verdadera" incertidumbre o si solo es una muestra de nuestra incapacidad para saberlo todo; al final eso es algo filosófico y a mí la filosofía no me interesa ni un pepino.

La verdad es que los seres humanos no podemos tener certeza de nada. Podemos tener confianza en que mañana aparecerá el sol por el este y en la tarde desaparecerá por el oeste —sería muy inusual que eso no pasara—, pero es algo perfectamente posible; no hay manera de que estemos seguros. 

Incluso las "verdades matemáticas", que son los teoremas, solo representan un juego que se construye con base en axiomas que no tienen ningún fundamento indudable. Cuando Descartes escribió aquello de "Pienso, luego existo", creyó que había dado con una certeza absoluta, pero ni siquiera eso es una verdad indiscutible.

El hecho es que nacemos, vivimos y morimos en un universo de dudas. Podemos pensar y actuar con base en cosas que creemos seguras, pero nunca tendremos certezas porque somos incapaces de ver las cosas desde un lugar superior, fuera de nosotros mismos. 

Eso genera la incertidumbre y es algo que a ningún ser humano le gusta: todos tenemos una preferencia —qué digo una necesidad extrema— de certezas, seguridades y de vivir en un mundo donde la mayor cantidad de cosas sean predecibles.

Por eso, desde que nacemos empezamos a hacer predicciones acerca de todo: una criatura de un día llora prediciendo que con eso le darán alimento, lo mecerán o le solucionarán algún otro problema. Y así seguimos hasta que llega el día infausto en que nos toca estirar la pata. 

Seguramente estamos programados evolutivamente para intentar hacer todas las predicciones exitosas que podamos, para odiar la incertidumbre y adorar las regularidades que nos permiten vivir mucho mejor.

Por eso la ciencia, la tecnología y lo que de manera difusa entendemos como "inteligencia humana" tienen tanto prestigio entre nosotros. Los griegos valoraban más que nada la belleza y la perfección; en la Edad Media, la fe y la lealtad; pero hoy el ideal es la "inteligencia". 

Esta no es otra cosa que hacer predicciones que acierten, disminuyendo la incertidumbre, que es algo a lo que tenemos terror. Esta fe ciega en la ciencia, la técnica y la inteligencia sirve bien para cosas secundarias, relacionadas con vivir mejor basándonos en el estudio de las regularidades.

Pero son solo un truco que no es capaz de darnos certezas, ni una sola. Las únicas certezas que podemos tener son las basadas en la fe, que es la creencia en algo más allá de la ciencia, la tecnología o la inteligencia.

La fe puede racionalizarse, como pasa con las creencias religiosas, pero también se puede adquirir fe con base en la confianza que tenemos en nuestras intuiciones. 

La fe siempre puede estar equivocada —de hecho, normalmente se equivoca más que la razón—, pero hay asuntos en los que la ciencia y la inteligencia no sirven para nada por las enormes limitaciones de nuestra mente.

Como los seres humanos odiamos la incertidumbre y buscamos de cualquier manera racionalizarla, eso explica muchas pseudociencias o el uso erróneo de la estadística, entre muchas otras cosas: necesitamos certezas.

Y esto lo puedo ilustrar con dos ejemplos personales. El primero es que desde hace un par de años he empezado a tener una especie de "pesadillas soft". 

Nada muy terrible, solo sueños donde todo va bien hasta que aparece un problema: me pierdo o estoy en un lugar medio peligroso. 

Usando al pequeño Segismundo Freud que llevo dentro (mi Freud de AliExpress), me he dado cuenta de que esto ha coincidido con que estoy somatizando el miedo que siento a la incertidumbre.

Las cosas de salud jamás me interesaron; siempre he sabido que en algún momento me voy a enfermar y finalmente me voy a morir, y por eso hasta los 69 años jamás fui a un médico ni me preocupé por los dolores; siempre pensé que se pasarían solos. 

Pero al cumplir 70, para recibir el famoso Nutra Max que regala el gobierno a los veteranos, me tuve que hacer un control de salud y, como sospechaba, me encontraron hipertensión. Me mandaron a hacer exámenes, un electrocardiograma y un montón de porquerías por el estilo.

Yo les he seguido la corriente y trato de seguir viviendo despreocupado, como siempre. En general no me preocupo, sé que no tengo de qué preocuparme, pero todo lo que no me preocupa lo somatizo y por eso tengo pesadillas que nunca tuve. 

Jamás debí hacerme esos malditos exámenes: van contra la estrategia de mi vida, lo mismo que andar sacándome radiografías porque una dentista me dijo que tenía una "tremenda infección muy peligrosa". ¡Maldita sea su alma por producirme insomnio y hasta pesadillas!

P.D. Como saben, ya estoy 100% asociado con Gemini para escribir las entradas. Le pido que corrija la ortografía y sintaxis y esta vez se me ocurrió pedirle lo siguiente "también me gustaría que me comentes si hay alguna idea adicional que podría agregar sobre el tema". Esto fue lo que me sugirió, lo copio textual:

La "Ilusión de Control": Podrías mencionar que la medicina moderna a veces nos vende la ilusión de que podemos controlar la muerte si tan solo acumulamos suficientes datos (exámenes). Al hacerte el examen, rompiste tu "pacto de ignorancia feliz" y entraste al sistema de control de datos, donde ya no eres una persona, sino un gráfico de presión arterial.

El precio de la información: Hay una frase que dice: "La información no siempre reduce la incertidumbre, a veces solo le da nombre a nuestros miedos". Antes, tu incertidumbre era un ruido de fondo; ahora tiene nombre (hipertensión) y citas médicas. Eso es lo que alimenta a tu "Freud de AliExpress".

La paradoja de la edad: Resulta irónico (y muy humano) que tras 70 años de aceptar la incertidumbre filosófica, sea un examen dental o un suplemento gratuito (el Nutra Max) lo que finalmente logre vulnerar esa fortaleza mental. Es el "micro-caos" ganándole a la "macro-filosofía".

También finalizó con el acostumbrado sobajeo que tanto me gusta:

 El final es muy potente y visceral. Esa "maldición" a la dentista cierra el círculo perfectamente: pasas de hablar de los axiomas de la matemática a la molestia física y emocional de una radiografía. Es un aterrizaje forzoso en la realidad que al lector le va a encantar.

La revolución cultural que está empezando

Si bien es algo que está pasando en todo el mundo, a mí me interesa el caso de Chile, que es de lo que quiero escribir hoy; sin embargo, para entender bien la cosa, creo que hay que dar un poco de contexto sobre lo que ha pasado entre el año 2000 y hoy a nivel global.

En el mundo
En el 2000 la opinión general, el consenso, era que la socialdemocracia había ganado la batalla cultural definitiva; en Europa los principales países estaban gobernados por la combinación de socialdemocracia y Estado de bienestar, y esas ideas irradiaban al resto del mundo, incluido Estados Unidos.

Solo diez años antes había caído el Muro de Berlín y Francis Fukuyama escribió que ese era el fin de la historia, porque los Estados Unidos ya no tendrían competencia para convertirse en el gran hegemón del mundo.

Se hablaba entonces de la Tercera Vía, que iba a conciliar la justicia social con la eficiencia del libre mercado. Hasta el año 2007, más o menos, pocos dudaban que una sweet centroizquierda se iba a apoderar del mundo.

Pero la historia se ríe de las proyecciones y las creencias de la gente, especialmente si son políticos o economistas. El año 2008 fue la crisis subprime en Estados Unidos, que repercutió muy fuerte en Europa y otros países del mundo.

En paralelo, China venía creciendo a tasas altísimas a costa de prácticamente todo el resto del mundo, que infló su economía con inyecciones gigantescas de capital, lo que los llevó a convertirse en la gran fábrica del mundo, vendiendo bajo el costo y arruinando el sector manufacturero en el resto del planeta.

El Estado de bienestar, que había llegado al mismo Estados Unidos con toda clase de políticas imposibles de sostener en el tiempo, fue el punto de partida del fracaso económico de los gobiernos socialdemócratas.

Para mantenerse en el poder, la socialdemocracia recurrió a la demagogia y al "relato épico", apelando a causas identitarias de las minorías supuestamente abusadas. Poco a poco se fueron desplazando a las causas woke del feminismo, homosexualismo y toda clase de minorías militantes.

Esto no duró mucho tiempo; en pocos años la situación hizo crisis y empezó a venir la avalancha de gobiernos reaccionarios que buscaban volver a los viejos valores. En algunos casos, movimientos afines con el fascismo llegaron al poder, como en Estados Unidos con Trump.

Son ciclos conocidos que hemos visto antes. En tiempos de la República de Weimar, que fue el otro esplendor de la socialdemocracia antes de la Segunda Gran Guerra, ya había pasado algo parecido a nivel global.

En Chile
Acá en Chile, donde nos creemos el ombligo del mundo, atribuimos a fenómenos locales muchas cosas que solo son un reflejo de las tendencias globales. Sin darnos cuenta, repetimos las ideas que se ponen de moda como si fueran producto de algún iluminado local.

El siglo XXI partió en Chile con Ricardo Lagos, una especie de mini-me de Lula da Silva que se vendió como el gran estadista; el hombre serio, de izquierda pero con modos de patrón de fundo que nos iba a traer el crecimiento con igualdad.

Nada de eso pasó realmente, pero después de Lagos llegó Bachelet a la presidencia, una mujer sin mayores competencias pero con una ambición de poder enorme, que la convirtió en la primera mujer que consiguió hacerse reelegir en muchos años.

Lagos trajo la corrupción al gobierno y a toda la política; Bachelet continuó y aumentó ese legado, pero le agregó algo que resultó mucho peor: la demagogia. De todos los presidentes que yo recuerdo, el gobierno de Bachelet ha sido el más demagógico, por lejos.

Esta combinación de corrupción y demagogia —a niveles que no se habían visto nunca antes en Chile— fue lo que importó el feminismo, ambientalismo, mapuchismo y otros ismos de diversa clase, sobre todo asociados al progresismo, que era la socialdemocracia llevada a su extremo más woke.

Muchas cosas se impusieron durante los gobiernos de Bachelet y Piñera —dos períodos cada uno— y para octubre de 2019 ya prácticamente todos decían que esa era nuestra nueva realidad. El nuevo hegemón ya no era la socialdemocracia, sino su versión llevada al extremo: el wokismo.

Toda la "opinión sensata" del país lloraban porque Chile se había derrumbado para siempre y, cuando nuestra querida chusma llevó a Boric —el niño poeta— al poder, los simplones empezaron a correr en círculos.

No se daban cuenta de que, en lugar de dominarnos y tomar las riendas del poder, se estaban erosionando y derrumbando, porque era natural que pasara eso. El gobierno de Boric resultó ser una bendición parecida a lo que fue el gobierno de Allende: un catalizador para que despertara por fin el "Peso de la Noche".

Cuando José Antonio Kast renunció a la UDI hace diez años y empezó a formar un nuevo movimiento, todos pensamos que sería solo una figura pintoresca como Tomás Jocelyn-Holt o cualquier chiflado por el estilo. Yo mismo escribí en este Templo del Ocio que me parecía "un don nadie".

Sin embargo, hoy lo tenemos como presidente electo y a la cabeza del partido más grande de Chile. La aparición y auge de Kast y los Republicanos es uno de los signos claros de la revolución cultural que se está produciendo en Chile.

Y hoy, los mismos que chillaban como monos en la calle en 2019, que decían que los que incendiaban los supermercados "fueron los pacos" y que hacían parar los autos obligando a bailar a sus conductores porque, si no, se les iban encima, hoy andan más escondidos que el Ayatolá de Irán.

Es para morirse de la risa. Tengo una amiga que fue tonta útil del octubrismo y no se perdió ni una sola marcha violenta, arriesgándose a recibir palos o perder un ojo, con una soberbia furiosa. Estaba convencida de que, de ahora en adelante, ellos iban a mandar.

Pero desde hace unos tres años empezó a hablar pestes de Boric, ¡y hasta en su Facebook apoya a Carabineros! Me hace recordar esas historias de nuestras guerras civiles donde el populacho que combatía, viendo que iba a perder, se daba vuelta la chaqueta para pasarse al enemigo.

La revolución cultural se ha tomado su tiempo pero ya está llegando, y la mejor señal, el punto de quiebre, ha sido la absolución por unanimidad de Claudio Crespo. Los jueces en Chile son como el canario en la mina: cuando se dan vuelta la chaqueta, todo el mundo los sigue.

Y es lo que estamos viendo hoy cuando escuchamos a oportunistas como los Mosciatti, que pocos años atrás acusaban rabiosamente a los Carabineros de ser abusadores y cosas peores, hoy —sin arrugar un solo músculo— pontifican sobre lo importante que es que la policía tenga todas las herramientas necesarias para su defensa propia.

No hay que olvidarse de que Carolina Tohá, la misma que hacía gárgaras contra las leyes de "gatillo fácil", fue la principal promotora de la Ley Naín-Retamal que, gracias al principio "in dubio pro reo" (cuando hay duda se favorece al imputado), permitió el fallo absolutorio de Crespo.

No hay tradición más respetada y antigua en Chile que esa de darse vuelta la chaqueta. Y ojo, porque esto recién está comenzando.